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Filariasis: elefantiasis


La filariasis o elefantiasis es la enfermedad causada por los parásitos nematodos. Wuchereria bancrofti, Brugia malayi y Brugia timori, comúnmente llamada filia, que se alojan en los vasos linfáticos que causan linfedema.

Esta enfermedad también se conoce como elefantiasis debido al aspecto de pata de elefante del paciente con esta enfermedad. Su transmisor son los mosquitos de los géneros Culex, Anopheles, Mansonia o Aedes, presentes en regiones tropicales y subtropicales.

Cuando el nematodo obstruye el vaso linfático, el edema es irreversible, de ahí la importancia de la prevención con mosquiteros y repelentes, así como de prevenir la acumulación de agua estancada en llantas viejas, latas, ollas y otros.

Las formas adultas son gusanos nematodos de sección circular y tracto digestivo completo. Las hembras (unos pocos centímetros) son más grandes que los machos y la reproducción es exclusivamente sexual, con generación de microfilarias. Estas son larvas de huso pequeño con solo 0.2 milímetros.

Ciclo de vida

Las larvas se transmiten por la picadura de mosquitos y la mosca Chrysomya conocida como Varejeira Fly. Desde el torrente sanguíneo van a los vasos linfáticos, donde maduran en formas sexuales adultas. Después de unos ocho meses de la infección inicial, comienzan a producir microfilarias que aparecen en la sangre, así como en muchos órganos.


Chrysomya Flyblow

El mosquito se infecta cuando pica a un ser humano enfermo. Dentro del mosquito, las microfilarias cambian después de unos días a formas infecciosas, que migran principalmente a la cabeza del mosquito.

Progresión y síntomas.

El período de incubación puede ser de uno o varios meses. La mayoría de los casos son asintomáticos, pero se producen microfilarias y el individuo propaga la infección a través de los mosquitos que pican.

Los episodios de transmisión de microfilarias (generalmente de noche, según la especie del vector) a través de los vasos sanguíneos pueden provocar reacciones en el sistema inmunitario como picazón, fiebre, malestar, tos, asma, fatiga, erupción cutánea, adenopatía (glándulas inflamadas). ganglios linfáticos) y extremidades inflamadas, escroto o senos. A veces causa inflamación de los testículos (orquitis).

A largo plazo, la presencia de varios pares de adultos en los vasos linfáticos, con vasos fibrosos y obstruidos (formando nódulos palpables) puede provocar acumulaciones linfáticas aguas arriba de las obstrucciones, con dilatación de los vasos linfáticos alternativos y engrosamiento de la piel.

Esta afección, diez a quince años después, se manifiesta como una hinchazón grotesca de las regiones afectadas, especialmente las piernas y el escroto, debido a la retención linfática. Los vasos linfáticos agrandados por la linfa retenida a veces explotan, complicando aún más el drenaje linfático. A veces las patas se vuelven gruesas, dando una apariencia similar a las patas de los elefantes, descritas como elefantiasis.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico es por observación microscópica de microfilarias en muestras de sangre. Si la especie presenta periodicidad nocturna, es necesario recolectar sangre por la noche, de lo contrario no se encontrarán. La ecografía permite la detección de formas adultas. La serología de ELISA también es útil.

Se usan antiparasitarios como el mebendazol. Es importante tratar las infecciones secundarias.

Prevención

Existe un programa de la OMS que busca eliminar la enfermedad con medicamentos administrados como prevención e insecticidas. Es útil usar ropa que cubra la mayor cantidad de piel posible, repelentes de insectos y dormir protegidos con redes.

Video: Filariasis Linfática Elefantiasis (Noviembre 2020).