Comentarios

Regulación del aliento


Las personas pueden quedarse unos segundos sin respirar. También es posible respirar más rápido o más lento. En estas situaciones, la respiración se controla voluntariamente, es decir, como lo desea la persona, y la actividad del diafragma y los músculos intercostales está regulada por una región del cerebro de la persona.

Sin embargo, cuando una persona no está "pensando" en respirar o dormir, por ejemplo, el diafragma y la actividad muscular intercostal están regulados por un órgano del sistema nervioso llamado bulbo, ubicado justo debajo del cerebro. Este control es involuntario, independiente de nuestra voluntad. El bulbo tiene un grupo de neuronas que controla el ritmo respiratorio.

Una persona no puede contener la respiración más allá del tiempo, incluso si así lo desean. Al dejar de respirar, el dióxido de carbono ya no se excreta por la sangre de la persona al ambiente externo. La concentración de este gas aumenta en la sangre y, al alcanzar cierto nivel, la bombilla reinicia la respiración, regulando la actividad de contracción y relajación del diafragma y los músculos intercostales. Luego, la persona reanuda la respiración, incluso si no quiere.

La salud humana y el sistema respiratorio.

Como hemos visto, el oxígeno contenido en el aire atmosférico llega al interior de nuestro cuerpo a través del sistema respiratorio.

Con el aire, además del oxígeno se pueden absorber otras sustancias, partículas de polvo, hollín e incluso seres vivos microscópicos, como virus y bacterias, que pueden dañar nuestra salud. Algunas impurezas se "filtran" a través de varios órganos del sistema respiratorio, pero otras pueden pasar a los pulmones, causando enfermedades. Las enfermedades más comunes que afectan el sistema respiratorio pueden ser de naturaleza infecciosa o alérgica.

Enfermedades infecciosas

Gripe y resfriado

La influenza es una enfermedad muy común e infecciosa causada por virus de la gripe, descubierto en 1933. Hay informes de gripe desde el siglo V a. C., en tiempos de Hipócrates. A partir de entonces, se hicieron varios informes que describen la muerte de millones de personas como resultado de la gripe. Estas epidemias se vieron en el pasado como consecuencia de la influencia de las estrellas, de ahí el nombre del virus: Influenza.
Ha habido algunas epidemias graves de gripe a lo largo de la historia, como la gripe española, asiática y de Hong Kong. Según los resultados de las tres pandemias más grandes de la historia, hay más de 1.5 millones de personas asesinadas y una pérdida de $ 32 mil millones. De hecho, hoy en día la influenza no es una enfermedad preocupante, ya que la enfermedad generalmente evoluciona de manera benigna, sin la necesidad de medidas terapéuticas importantes, y existe una vacuna para prevenirla.
La enfermedad es altamente contagiosa, su transmisión ocurre a través de las partículas de la saliva de una persona infectada, expulsada por la respiración, el habla, la tos y los estornudos. Además, el período de incubación de la influenza es en promedio de 2 días.
Los síntomas de la enfermedad son: malestar general, fiebre alta (38-39ºC), escalofríos, dolores musculares, dolor de cabeza, secreción nasal, congestión. La influenza puede volverse grave, especialmente para las personas mayores, embarazadas o debilitadas por enfermedades crónicas.
La gripe generalmente termina naturalmente, como resultado de la capacidad inmune de cada individuo. Es recomendable descansar mucho y comer bien; beba muchos líquidos, como jugos de frutas o agua; humedecer los ambientes tanto como sea posible; Use pañuelos desechables al toser o estornudar para evitar la contaminación de otras personas y busque atención médica.

Bronquitis

La bronquitis es la inflamación de los bronquios que ocurre cuando sus pequeñas pestañas dejan de eliminar la mucosidad de las vías respiratorias. Esta acumulación de secreción hace que los bronquios se inflamen y contraigan permanentemente. La bronquitis puede ser aguda o crónica. La diferencia es la duración y el empeoramiento de las convulsiones, que son más cortas (una o dos semanas) en la bronquitis aguda, mientras que las crónicas no desaparecen y empeoran por la mañana.

La bronquitis aguda generalmente es causada por virus, aunque en algunos casos puede ser una infección bacteriana. El cigarrillo es el principal responsable de la agravación de la enfermedad. El polvo, los contaminantes ambientales y los químicos también empeoran la situación.

La bronquitis crónica se establece como una extensión de la bronquitis aguda y puede ser causada únicamente por el humo del cigarrillo. Es por eso que se conoce como "tos de los fumadores" porque es poco frecuente entre los no fumadores.

Tanto en formas agudas como crónicas, la tos es el síntoma principal de la bronquitis. La tos seca o productiva puede ser manifestaciones de bronquitis aguda. En la crónica, sin embargo, la tos es siempre productiva y el esputo espeso. La falta de aliento y las sibilancias son otros síntomas de la enfermedad.